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MENSAJE DE UN NIÑO A SU PADRE. MUY INTERESANTE!!

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  DIEZ TEMPORADAS EN                 IMAGENES!!

  RECOGIDA DE ALIMENTOS

Ayer procedimos a entregar a la Fundación Jesús Abandonado-Murcia todos los alimentos recogidos el pasado Domingo en nuestra presentación oficial. Agradecer a todos y cada uno de nuestros jugadores que colaboraron con esta bonita iniciativa para aportar nuestro pequeño granito de arena en favor de los más desfavorecidos, durante la entrega fuimos acompañados en todo momento por Fernando Sánchez responsable de administración de la Fundación. Mil gracias a todos!!!

Carta a los Padres

CARTA DE UN NIÑO A SUS PADRES


Queridos padres : Sé que me queréis y que deseáis lo mejor para mí… Es por esto que quiero explicaros 10 puntos que necesito que entendais:

1- Juego al fútbol porque me gusta correr, divertirme con mis amigos y porque me está empezando a apasionar este deporte, pero para nada lo hago porque quiero ganar siempre, por un trofeo, por un lugar específico en el campo o para que digan que soy el mejor.

2- No me gusta perder, pero esto es parte del juego y uno de los 3 resultados posibles. Cuando perdemos me pongo triste, pero se me pasa bastante rápido, aunque si os veo mal, o con mala cara, me duele mucho más, y siento que fallé en algo… y yo solamente estaba jugando.

3- Siempre trato de jugar lo mejor posible, y muchas veces no me sale lo que quisiera hacer, pero quiero volver a intentarlo, aunque si me gritas o te descontrolas, se me hace imposible realizarlo.

4- Tengo un Entrenador, que me cuida y me quiere, me indica lo que tengo que hacer, trata de que todos estemos bien, y dirigirnos es su trabajo, y se que no te gustaría que alguien te diga a ti o a los que trabajan contigo, como hacer las cosas… y mas si te preparaste para hacer este trabajo.

 

5- Me gustan los entrenamientos y aunque no participe continuamente en los partidos estoy muy bien igual… pero algo me confunde: el primer día que me llevaste con el Entrenador, le dijiste que era para que yo practicara algún deporte, nunca escuché que si no me ponían a jugar me sacarías de allí, que debía jugar en un lugar determinado del campo, que no me podían sacar del partido, o que debía jugar un tiempo establecido. Mantén tu palabra entonces…

6- Juego por mí, para mí, y para mi equipo y me encanta que me vengas a ver, aunque no que te pongas nervioso, triste o enojado… y si por mi culpa te hago ponerte así, prefiero no jugar más y dejarte de hacerte sufrir.

7- Aprendo mucho de lo que tú me dices… pero mucho más de lo que tú haces, porque eres mi ejemplo y como tú quiero ser cuando crezca.

8- Deja que me equivoque, fallar, perder sin dramas, respetar a mi Entrenador, a los rivales, a los árbitros y ser un niño feliz… y aún lo soy más, cuando vosotros lo sois.

9- Gracias por estar siempre que os necesito, pero en el futbol-sala, como en algunas situaciones de la vida, estaré solo para resolver los problemas, y necesito aprender a hacerlo con su comprensión, afecto, amor y aliento… y no con vuestra intromisión, gritos o enojos.

10- Y cuando yo sea Papá, me gustaría que me recordaras estos 10 puntos, por si un día se me olvidan… os quiero mucho…

 

Carta de un niño a su padre:

“No sé cómo decírtelo. Seguramente crees que lo haces por mi bien, pero no puedo evitar sentirme raro, molesto, mal. Me regalaste el balón cuando apenas empezaba a andar. Aún no iba a la escuela cuando me apuntaste al equipo. Me gusta entrenar durante la semana, bromear con los compañeros y jugar el domingo, como lo hacen los equipos grandes. Pero cuando vas a los partidos… no sé. Ya no es como antes. Ahora no me das una palmada cuando termina el partido, ni me invitas a un bocata. Vas a la grada pensando que todos son enemigos. Insultas a los árbitros, a los entrenadores, a los jugadores, a otros padres… ¿Por qué has cambiado?

 

Creo que sufres y no lo entiendo. Me repites que soy el mejor, que los demás no valen nada a mi lado, que quien diga lo contrario se equivoca, que sólo vale ganar. Ese entrenador del que dices que es un inepto, es mi amigo, el que me enseñó a divertirme jugando. El chaval que el otro día salió en mi puesto… ¿Te acuerdas? Sí, hombre, aquel que estuviste toda la tarde criticando porque “no sirve ni para llevarme la bolsa”, como tú dices. Ese chico va a mi clase. Cuando le vi el lunes, me dio vergüenza.

 

No quiero decepcionarte. A veces pienso que no tengo suficiente calidad, que no llegaré a ser profesional y a ganar cientos de millones, como tú quieres. Me agobias. Hasta he llegado a pensar en dejarlo, pero, ¡me gusta tanto!…

 

Papá, por favor, no me obligues a decirte que no quiero que vengas a verme jugar”